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Comenzamos en Valle, capital de Cabuérniga,
desde donde nos desviamos hacia Carmona, cuya carretera sinuosa atraviesa
maravillosos paisajes admirables desde distintos miradores (El Ribero,
La Vueltuca...). Hemos llegado a Carmona (a 11 km de Valle), uno de los
núcleos rurales mejor conservados (fue declarado conjunto histórico)
de Cantabria junto a Bárcena Mayor y Tudanca (pueblo por el que
también pasa esta ruta).
Su caserío es de piedra, con tejados a dos aguas de teja roja y
solanas de madera adornadas con flores; las fachadas aparecen muchas de
ellas blasonadas y sus callejuelas permanecen aún armoniosamente
empedradas.
El edificio señero es el palacio de los Rubín de Celis,
hoy parador. Los abarqueros de Carmona tienen merecida fama en la fabricación
artesanal de albarcas (calzado típico). Conviene aparcar el coche
para disfrutar de un paseo por Carmona.
Seguimos sin desviarnos de esta carretera para llegar a Puentenansa, capital
del valle del Nansa (y del municipio de Rionansa). A pocos km de aquí
está Obeso, en la que merece la pena admirar los restos de una
torre medieval del siglo XV, cuya silueta, en lo alto del pueblo, preside
con poderío el valle. Posee planta cuadrada con 4 alturas y pocos
vanos, lo que aumenta su aspecto de fortaleza defensiva. Gran notoriedad
tuvieron los trovadores de Obeso.
Seguimos el viaje por la misma carretera (la C - 6314), descendiendo al
valle de Lamasón que conecta los valles del Nansa y Liébana.
Atravesamos las poblaciones de Quintanilla y Sobrelapeña, con alineaciones
de casas bien conservadas, algunas con escudo. Todo ello en un entorno
de gran riqueza forestal (hayas y abedules), a cuyo abrigo se acogen las
más variadas especies animales. La próxima parada es el
pueblo de Lafuente, con la iglesia románica más importante
del valle, de pequeño tamaño, una nave y ábside semicircular,
data de finales del siglo XII.
Muy próxima a ella y sobre la tapia de una antigua casa, se halla
una pareja de esculturas muy primitivas; una de ellas de una efigie femenina
en la que reza una leyenda del año 1625 "Cuantos pasan que
no vuelven". La otra representa la cara de un hombre. Nos dirigimos
hacia San Sebastián de Garabandal (a 23 km de Lafuente), para los
cual hay que volver a Puentenansa. Antes de llegar, atravesamos Cosío,
pueblo de pasado noble como atestiguan sus escudos y casonas.
Estamos ya dentro de la Reserva Nacional del Saja, y este pueblo no desentona
puesto que posee un hermoso caserío con casas blasonadas y fachadas
encaladas. A parte del interés de este pueblo como conjunto rural,
tiene gran afluencia turístico-religiosa basada en las supuestas
apariciones de la Virgen a unas niñas entre 1961 y 1963.
En lo alto del pueblo se ha levantado un santuario a la Virgen que merece
la pena visitarse, tanto por su interés religioso como por las
vistas del pueblo que tenemos desde este lugar.
Para continuar nuestro viaje tenemos que retornar hasta Cosío,
y seguir la carretera en dirección a Tudanca, en vez de Puentenansa.
Tudanca está a 21 km de distancia de San Sebastián de Garabandal
y da nombre a la más conocida raza de vacuno de Cantabria. Constituye
un núcleo rural muy interesante (declarado conjunto histórico)
que permanece inalterado.
Es imprescindible visitar la Casona de Tudanca, residencia del que fuera
académico de la lengua, Jose María de Cosío. Edificada
en 1750, contiene una importante biblioteca con más de 25.000 volúmenes.
Inmortalizada por Pereda en la novela "Peñas Arriba",
es hoy propiedad del Gobierno de Cantabria, funciona como museo y puede
ser visitada de miércoles a domingo de 10 a 13 horas. La entrada
es gratuita.
Continuamos el camino siguiendo al sur, hacia Polaciones. A 3 km de Tudanca
está el embalse de la Cohilla. Se accede por una carretera tallada
en la roca y llena de curvas, ofreciendo en su recorrido intensas sensaciones.
El municipio de Polaciones es uno de más extensos desde el punto
de vista natural y etnográfico. Sus aldeas, profundamente rurales
(San Mamés, Tresabuela, Cotillos...), sus montes (por donde aún
pasea algún ejemplar de oso pardo) y sus bosques (hayedos de Uznayo,
robledal de cueto Cucón...) nos recuerdan que estamos en la Reserva
Nacional de Saja, la más grande de España y verdadera joya
ecológica de Cantabria.
Puente Pumar, a 4 km de allí, posee un interesante conjunto arquitectónico
compuesto por la iglesia parroquial y las nobles casas apretadas alrededor
del puente sobre el río. Destacan las tres casonas conocidas como
las de los Coroneles. Es un territorio muy rico en folklore y valores
etnográficos. Cuenta con una escuela de intérpretes de "rabel"
(instrumento típico cántabro parecido al violín,
pero más rudimentario). También es cuna de trovadores y
compositores de comparsas.
El fin del camino llega en Uznayo, un paisaje de alto valor natural, destacando
el hayedo que desde Liébana se prolonga por las laderas de Peña
Labra. Desde Uznayo parte una senda que, discurriendo por un paraje boscoso,
llega hasta el collado de Sejos en límite de la Comunidad Campoo-Cabuérniga,
lugar en el que se encuentran unos menhires de la edad de Piedra.
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