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El
desnivel de la etapa es de unos 300 metros de subida y 500 de bajada.
Partimos de Pie de Concha, localidad situada a menos de medio kilómetro
de la capital municipal, Bárcena de Pie de Concha. Desde la parte
central tomar el desvío que por la derecha nos lleva al barrio
de Cobejo. Seguir por una pista que pasa bajo el llamado "Castillo
de los Moros", vieja fortaleza altomedieval ubicada sobre un promontorio,
y continuar hasta las inmediaciones del pueblo de Santa Olalla, que dejaremos
a la derecha. Un rato después llegaremos la localidad de Molledo,
con 4 kilómetros y medio recorridos. En una finca particular puede
verse una pequeña iglesia románica procedente del cercano
pueblo de Pujayo.
Saliendo a la calle principal, se baja por un callejo a la derecha que
cruza el ferrocarril y la carretera general, atravesando la miés
para conducirnos a un pueblo muy próximo, Helguera de Iguña.
En esta localidad la iglesia conserva algunos restos prerrománicos
(arte mozárabe o de la Repoblación), remontándose
al siglo X. Dejar el pueblo por una cambera que se acerca a la carretera
general y sale a la carretera antigua a la entrada de Santa Cruz de Iguña,
pueblo natal del ingeniero Leonardo Torres Quevedo, a cuya figura se ha
erigido un monumento en la localidad. Cruzar el puente sobre el Besaya
y seguir por la otra orilla, hasta llegar a otro puente, para cruzar de
nuevo a la margen izquierda del río.
Llegamos a La Serna de Iguña, a la salida del pueblo se deja la
carretera, para tomar junto a un paso a nivel una cambera que sigue a
la derecha en paralelo al ferrocarril, a través del amplio y llano
Valle de Iguña. Llegamos a Arenas de Iguña, capital del
valle, con 8 kilómetros y medio recorridos. Se sale junto al paso
a nivel de la carretera vieja, que hay que seguir (tiene acera) hasta
otra cercana población, la de Las Fraguas. Tomar la carretera de
Los Llares, con arcén peatonal, la cual hay que abandonar un poco
antes de llegar a Pedreo, tomando junto a una casa una cambera a la derecha
que asciende hasta el cementerio de Pedreo. Allí se conecta con
una pista que se desdobla en algunos tramos, por la que se sube hasta
un collado situado en la divisoria con Cieza.
En el Collado de Piedrahita, a los 13 Km. de viaje, veremos una casa aislada,
la cual hemos de rodear por la derecha, para encontrar el camino que desciende
al Valle de Cieza junto a una torre de alta tensión. Después
de un rato de mal camino se alcanza una cambera mejor, junto a unas casas,
y se desciende por un camino carretero antiguo con restos de "ensanchau".
Tras cruzar un puente sobre el río Cieza se alcanza el pueblo de
Villayuso de Cieza, con casi 4 horas de viaje y 15 Km. recorridos. Tomar
la carretera hacia la izquierda, pero dejarla antes de llegar al vecino
Villasuso, en el barrio La Rueda, para subir por la carretera local de
acceso al pueblo de Collado de Cieza, tras 18 Km y medio desde que empezamos.
Esta localidad que hace honor a su nombre por su ubicación.
Girar a la derecha junto a la iglesia para tomar la pista que lleva al
cementerio, dejándola antes para seguir por la izquierda. Un camino
desciende por terreno frondoso, con algunos tramos empedrados, pasando
por las praderías de Combarrio, y a pocos metros por encima de
un tramo de la calzada romana recientemente excavado, para salir a un
barrio situado en la ladera, La Contrina.
Una carreteruca continúa el descenso hasta el valle de Buelna,
ocupado por el gran núcleo urbano-industrial de Los Corrales de
Buelna, capital del valle y uno de las localidades más importantes
de Cantabria. Tras cruzar la carretera general se termina la etapa en
esta población.
Todo el desnivel que vamos a afrontar son unos 200 metros acumulados de
subida y bajada, así que la etapa no tiene ninguna dificultad.
Comenzamos en los Corrales de Buelna saliendo desde la Plaza de la Constitución.
Pasamos por la iglesia y llegamos al barrio de Lombera en cuya Ermita
de San Cipriano aparecieron dos famosas estelas discoideas cántabras
(pueden verse en el Museo Regional de Prehistoria y Arqueología).
A la entrada del barrio San Ramón, frente a una iglesia, se deja
la carretera y se toma una pista recta a la izquierda, la cual enfila
hacia la Hoz de las Caldas, salida natural del valle. Tras una larga recta
a través de las planicies de Buelna se vuelve al asfalto, yendo
a la izquierda para cruzar la vía y salir al Polígono de
Barros. Salir a través del mismo al cruce de la carretera general
(El Manjón), y continuar por la carretera vieja hacia Las Caldas
que alcanzamos a los 4 kilómetros y medio desde que empezamos la
ruta.
Las Caldas del Besaya en un famoso conjunto formado por el balneario,
el hotel, la estación y el Santuario de Nuestra Señora de
las Caldas, situado a mayor altitud, en la ladera de la hoz y de gran
devoción en toda la comarca.
Seguir por la carretera vieja, por debajo de la actual, atravesando la
estrecha Hoz de las Caldas, encontrando un pueblo al final de la misma,
en un valle mucho más amplio.
Hemos llegado al bonito pueblo de Riocorvo que cuenta con numerosas muestras
de arquitectura montañesa a lo largo del antiguo Camino Real, no
en vano fue declarado conjunto histórico - artístico. Subir
a la izquierda, para cruzar la carretera general y ascender por una cambera
en paralelo a la carretera que sube a San Cipriano, lugar en que se celebra
una importante y tradicional romería el día 16 de Septiembre.
La próxima escala es Yermo, pueblo al que llegamos casi dos horas
después de nuestra partida, con 7 Km. recorridos. Es muy conocido
por su preciosa iglesia románica. Dejar el pueblo por una pista
forestal que asciende hacia el noroeste.
Luego se baja entre eucaliptales y cabañas, para alcanzar una nueva
población, Bedicó. Cruzar un puente sobre la carretera de
Mercadal y ascender entre prados por una carreteruca que nos lleva hasta
una iglesia situada en un alto. Llegamos a Sierra Elsa, junto a la iglesia,
ya seco, se encuentra un viejo tejo, típica asociación de
resonancias paganas.
Seguir hasta el pueblo y continuar por la carretera de la izquierda, que
pronto rodea una inmensa explotación minera a cielo abierto, la
Mina de Reocín, quedando el pueblo en un alto a nuestra izquierda.
Tras el desvío a este pueblo, lugar donde hay un crucero, la carretera
desciende hacia el valle del mismo nombre, surcado por el rio Saja.
En la biburcación de acceso al Pozo Santa Amelia, bajar por la
carretera de la derecha, y al poco abandonarla por la derecha para tomar
una pista que baja hacia Puente San Miguel, saliendo a la carretera de
Helguera de Reocín, pueblo que dejaremos a la izquierda. Cruzar
bajo la autovía para salir a la carretera antigua. A Puente San
Miguel llega, tras 4 horas de camino y 14 Km. recorridos. Cruzar el puente
sobre el Saja, dejando a la derecha la estación de tren y la vieja
ermita concejil de los valles. Seguir por la carretera de Santillana (hay
acera) y dejarla en el desvío a Mijares, tomando frente a este
un callejo que bordea un bosquecillo de abedules y asciende hasta llegar
a Vispieres.
Localizado en un alto, al pie del modesto Pico Vispieres o Castio, en
cuya cima se pueden ver algunos restos de una torre medieval que allí
existió. Sin salir a la carretera general, tomar otra cambera que
desciende hacia Santillana en paralelo. La pista sale a la carretera de
acceso a las Cuevas de Altamira, pero muy cerca ya de la histórica
villa de Santa Juliana. Santillana del Mar es final de la etapa. Es el
pueblo que muchos consideran el más bonito y mejor conservado de
España, merecedor de una detenida visita: colegiata y claustro
románicos, monasterio y museo diocesano, torres del Merino y Don
Borja, innumerables casonas blasonadas... Un núcleo de carácter
monumental que apenas se ha alterado desde la Edad Media, quizás
el pueblo más emblemático de Cantabria.
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