| Este itinerario
parte de Reinosa y toma la carretera C-628 en dirección a Alto
Campoo, para luego retroceder de nuevo a Reinosa en dirección sur
y, bordeando el río Ebro, enlazar con la carretera N-623 Burgos-Santander.
Reinosa es la capital del pequeño municipio que lleva su nombre
y es el mayor núcleo urbano de un área extensa aunque no
muy poblada, que se denomina Campoo.
Su historia se remonta a la época medieval como centro de la Merindad
y Corregimiento de Campoo. Con el correr de los siglos y dada su estratégica
situación de paso entre la Meseta y la costa, la primitiva ciudadela
fue creciendo, levantándose, a uno y otro lado del río Ebro,
casonas de gran nobleza: la casona de los Cossío, la popular "Casona",
etc...
En la plaza del ayuntamiento se erige un conjunto de características
edificaciones de sillería, que datan de los siglos XVI y XVII.
Muy popular es la zona de los soportales, en los que es posible degustar
el dulce típico conocido como "pantortilla". Reinosa
presenta en los últimos años un apreciable desarrollo del
turismo vinculado a la estación invernal de Alto Campoo en Brañavieja.
A la salida de Reinosa se puede coger una desviación que conduce
a Aradillos (Aracillum), antiguo escenario de cruentas batallas entre
cántabros y romanos. Llegamos a Fontibre a 5 Km. de Reinosa (en
el municipio de Campoo de Suso), lugar de nacimiento del río Ebro,
en medio de un espacioso y tranquilo parque en plena naturaleza.
En medio de este paraje se erige un escultura de Jesús Otero que
evoca la fuente del río más caudaloso de España.
Tan solo a 4 Km. está Argüeso. El castillo (antiguo solar
de los Mendoza) es su símbolo de identidad, y en él habitó
la madre del marqués de Santillana. La fortaleza está formada
por dos torreones levantados entre los siglos XII y XIV, unidos por un
cuerpo central de posterior edificación (siglo XV).
Muy cerca también encontramos la recreación de un castro
cántabro de la Edad del Bronce que merece la pena visitar. Retomando
la ruta pasaremos por Espinilla, en la que se citan varias estelas (monumentos
funerarios muy típicos en Cantabria).
Posteriormente, dos variantes nos acercan a Proaño, con una bella
torre todavía en este municipio de Campoo de Suso y a Abiada, con
su celebrada fiesta de los Campanos. Otros 9 Km. y llegamos a Mazandrero
lugar de contrastado paisaje, con su vegetación de ribera junto
a bosques bien conservados de robles, hayas y abedules.
Nos encontramos además en una zona de protección del oso
pardo, especie en peligro de extinción de la que apenas queda un
centenar de ejemplares en toda la cornisa cantábrica, y que busca
en la calidad de estos montes su hábitat natural. Continuando viaje
por la C-628 se llega a Brañavieja, la única estación
invernal de Cantabria, con elevaciones calizas por encima de los 2000
m., entre las que destaca Pico Tres Mares.
A la vuelta podemos pasar por Villacantid, con una buena iglesia románica,
para regresar a Reinosa, en dirección a Aguilar de Campoo e inciar
la segunda etapa del viaje.
La próxima parada es Cervatos, ya en el municipio de Campoo de
Enmedio y en plena comarca campurriana, donde se localiza el mayor número
de vestigios románicos de Cantabria, junto con Valderredible y
la cuenca del Besaya. Sobresale su magnífica colegiata de San Pedro.
El primitivo monasterio fue fundado en el año 999, pero la colegiata
es del XII; cuenta con una bellísima portada con arco de medio
punto con canecillos profusamente decorados y torre prismática.
Un poco más al sur se encuentra Celada Marlantes, con restos de
un poblado cántabro, y volviendo hacia el pantano, Bolmir, con
preciosa iglesia románica, muy cerca ya de Retortillo, lugar en
que se encuentran las ruinas de Julióbriga, lo que debió
ser el principal asentamiento romano en Cantabria.
Entre las ruinas están los restos de un edificio público,
una necrópolis con sarcófagos medievales y la planta de
varias viviendas populares, permanecen repartidas en los alrededores del
pueblo, a la espera de que un día se descubran todos los restos
de lo que se especula que fue una gran ciudad. Siguiendo la carretera
y a 8 Km. está Arroyo, perteneciente al municipio de Las Rozas
de Valdearroyo con numerosos regatos y ríos, aunque es el pantano
del Ebro el elemento natural que define su paisaje.
Los diferentes pueblos, alineados a la orilla del pantano, forman un bellísimo
conjunto, aunque la estampa más conocida del municipio es la de
la torre de la desaparecida iglesia de Villanueva que emerge de las aguas
del pantano. Al cons- truirse el embalse se anegaron siete pueblos de
este municipio y del de Campo de Yuso.
Un poco antes de Arroyo, que es el primer pueblo del municipio o retornando
si es que nos hemos internado en el mismo, tomamos un desvío hacia
Bustasur. El paisaje cambia completamente y la carretera va siguiendo
el curso del Ebro entre un hermoso bosque. En Bustasur está la
ermita ro- mánica de San Julián, humilde construcción
de principios del siglo XII.
Poco después, entramos en el municipio de Valdeprado del Río,
en el que se erige el centro devocional de la comarca: el monas- terio
de Montesclaros. La iglesia fue construida en el siglo XVII, pero la Virgen
gótica que guarda en su interior corresponde al siglo XIV o XV.
El monasterio se ubica en un lugar idóneo para la meditación
por su entorno solitario y su alta calidad medioambien- tal.
Conviene tomar un desvío que nos conduce a Aldea de Ebro, pe- queño
pueblo declarado conjunto histórico rural por su interesan- te
arquitectura popular. Tiene una curiosa iglesia románica.
Pasado Arroyal, buscaremos el curso del Ebro para llegar a Polientes,
capital de Valderredible (el municipio más meridional y extenso
de Cantabria). En Valderredible llaman la atención dos cosas. La
colegiata de San Martín de Elines y la ruta de las ermitas rupestres.
En las cercanías de Polientes, dos pueblos interesantes, Cadalso
y Ruerrero; la primera, con una bonita ermita rupestre; la segunda, con
hermosa y visible torre, nos acerca al final del itinerario.
Es imprescindible visitar San Martín de Elines, localidad donde
se levanta una de las cuatro grandes colegiatas románicas de Cantabria
junto con Santillana, Castañeda y Cervatos. Es la más pequeña
de todas, pero también la de más encanto. Fue edificada
en el siglo XII sobre un monasterio anterior del siglo X, mantiene algunos
detalles de estilo mozárabe. En su interior se conservan las únicas
pinturas románicas de Cantabria.
No es la única muestra del románico en Valderredible. Numerosos
pueblos como San Andrés, San Martín y Castrillo de Valdelomar,
Villanueva de la Nía, Sobrepenilla, Montecillo, Rujías,
Cejancas... Por no referirnos a las iglesias que mantienen algunos restos
o detalles como canecillos, ventanas... Descubrir el románico de
Valderredible puede ser en sí una aventura aparte y por supuesto,
sería merecedor de otro viaje.
Por último, para completar la visita a las ermitas rupestres de
Santa María de Valverde, Campoo de Ebro y Cadalso, está
la ermita rupestre de Arroyuelos. Constituye la muestra más original
de los primitivos recintos de cristianización en Cantabria, al
aprovechar la generosa litología del lugar, además de poseer
dos alturas, siendo la única de estas características en
la región.
Casi escondida en lo alto del pueblo, en un recóndito paraje, su
detenida visita cierra uno de los itinerarios turísticos más
atractivos y a la vez más desconocidos de Cantabria.
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