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Este
itinerario propone un recorrido por las villas más representativas
de la costa occidental, partiendo desde Suances (a 30 Km. de Santander)
conocida como la antigua Portus Blendium romana. De esta época
se han encontrado diversos yacimientos junto a su iglesia. En la actualidad
es una villa eminentemente turística que disfruta de un bello conjunto
de playas, como la playa de Los Locos (idónea para la práctica
del surf) o la de Tagle (con espectaculares puestas de sol en verano).
Una vez concluida la visita por Suances, continuamos durante apenas 10
Km. por la carretera de la costa para llegar a Santillana, punto clave
en el recorrido y que recomendamos encarecidamente se tome su tiempo para
visitar. Fue elegido como el pueblo más bello de España
y se trata del principal centro de interés histórico - artístico
de Cantabria. Su estructura y arquitectura ha permanecido práctica-
mente intacta desde la Alta Edad Media.
La historia de Santillana del Mar se remonta a una ermita construida en
el siglo VIII, en torno al cual se fue erigiendo la villa a lo largo de
los siglos. Del esplendor económico que vivió la villa,
sobre todo durante los siglos XVII y XVIII, dan cuenta la riqueza de sus
casonas y palacios, la mayoría con escudos.
Monumentos antiguos que merece la pena visitar son las torres de Merino
y de don Borja, del Siglo XIV. También en Santillana se encuentra
el ejemplo más sobresaliente de románico en Cantabria, la
Colegiata de Santa Juliana. Supone un magnífico colofón
a la ya de por sí interesan- te villa.
Además, la villa está perfectamente adaptada al turismo,
con extenso aparcamiento en el exterior del conjunto medieval, tiendas
de recuerdos, numerosos hoteles y posadas y varios museos como el Jesús
Otero, la Inquisición o el Museo Diocesano con importantes obras
religiosas de toda Cantabria.
No conviene olvidarse que muy cerca de Santillana hay un importante zoológico
y, sobre todo, las Cuevas de Altamira (patrimonio de la humanidad), la
más valiosa expresión artística del cuaternario.
Se trata de una extensa cueva, universalmente conocida. La parte más
importante es la llamada sala de polícromos, considerada la capilla
sixtina del arte cuaternario.
Prosiguiendo nuestro viaje encontramos a pocos kilómetros Nova-
les, capital del municipio de Alfoz de Lloredo, zona que disfruta de un
particular microclima, condición que le permite el cultivo de naranjas
y limones. Su iglesia parroquial del siglo XVI es un buen ejemplo de templo
columnario. También conviene visitar la monu- mental iglesia barroca
de Cigüenza, a tan solo 1 Km. de Novales.
Muy cerca está Cóbreces con un casco urbano repartido entre
la tierra firme y la costa, ofreciendo elementos representativos de ambos
ambientes. Muy interesante el monasterio trapense de Viaceli, que además
de dar cobijo, fabrica buen queso o su playa de acusado descenso hasta
la arena blanca y fina que brinda aguas limpias y agradablemente frescas.
Otro corto recorrido y hemos llegado a La Iglesia, barrio del municipio
de Ruiloba, es además su capital. Se llega a través de una
zona rica en arroyos, praderías y cuevas. Cerca de la costa se
encuentra la ermita de la Virgen de los Remedios, desde la que se divisa
un hermoso paisaje marino compuesto de puntas y ensenadas. En las inmediaciones,
diversos talleres de alfarería ofrecen cerámica artesana.
Apenas hemos recorrido 20 km. desde Santillana y ya accedemos a otro de
los puntos claves de nuestro viaje: La noble y aristocrá- tica
villa de Comillas, dotada de una preciosa playa y su recogido puerto.
Numerosas cosas interesantes por ver: "El angel", escul- tura
modernista de Llimona situada en el cementerio (ubicado sobre las ruinas
de una iglesia del siglo XV).
La plaza vieja, la iglesia parroquial y algunas casas del centro de la
villa constituyen una hermosa muestra de la arquitectura popular del siglo
XVIII, conservando aún hoy un gran tipismo. De finales del siglo
XIX y principios del XX tenemos el resto de edificios notables (sobre
todo "El Capricho" de Gaudí, el palacio de Sobrellano
y la universidad pontificia). Fue sin duda el periodo de esplendor de
la villa, promocionada por el marqués de Santillana.
Tan solo 11 Km. nos separan de San Vicente de la Barquera, la villa marinera
por excelencia, hecho que queda atestiguado con la celebración
primaveral de La Folía (procesión marítima de la
Virgen). Antes de llegar pasamos por un hermoso paraje, el Parque Natural
de Oyambre que combina dunas, costa y playas, praderías...
Una vez llegamos a San Vicente de la Barquera podemos dis- frutar de uno
de los destinos turísticos preferidos de Cantabria. Posee un magnífico
elenco de privilegiadas playas, una hermo- sa ría llena de colorido
proporcionado por los botes y las bar- cas, una puebla vieja llena de
encanto, con iglesia, castillo, restos de la muralla, viejos y nuevos
puentes que unen zonas de antes y ahora y, siempre como fondo, los majestuosos
Picos de Europa, con sus cumbres nevadas.
Todo ello conforma un lugar excepcional para descansar y dis- frutar.
Su larga tradición marinera se refleja en una gastronomía
basada en pescados y mariscos, sobre todo con el sorropotún o marmita
barquereña, guiso a base de bonito.
Siguiendo en dirección a Asturias, y para acabar, alcanzamos Pechón,
aldea del municipio de Val de San Vicente ubicada en el saliente de tierra
que forma la desembocadura de los ríos Nansa y Deva, conocidas
como las rías de Tina Mayor y Tina Menor. Un espacio costero de
alto valor natural y paisajístico que cuenta con uno de los encinares
mejor conservados de Cantabria y una bellísima playa.
Si aún nos queda tiempo, podemos visitar
el último tesoro de este municipio, el conjunto de Estrada, formado
por la antigua torre de Estrada, una capilla y el recinto amurallado.
Fue solar de los Estrada, uno de los linajes más antiguos y prestigiosos
de Cantabria.
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